sábado, 17 de julio de 2010
PINTOR QUE PINTAS CON AMOR
Cuando la madre de Andrés fue a recogerle al autobús, la chica que les acompaña siempre, Nuria, le dijo:
_Quiero que sepas que tu hijo ha pintado los asientos del autobús, en compañía de Rubén.
La buena señora se quedó muda, solamente atinó a decir perdón.
El niño se baja, se va solo al coche llorando, llegan a casa, sigue llorando, se mete en la habitación, da un portazo que retumba toda la casa, y vuelve a salir. Su madre le da una charla, a voces, eso sí, porque si él chilla, ella más, y Andrés decide que se va de casa, ella le responde que de eso nada, hay que comer que es muy tarde, pero se va igualmente sin hacer caso de lo que le dicen. Sale hasta la portilla que hay en el borde de la carretera rezongando, allí mira a un lado y a otro, sigue llorando a moco tendido, no hay nadie, así que da la vuelta y le oyen gritar, pues me doy la vuelta a la casa, al llegar a la cochera se queda allí, hablando consigo mismo:
_Pues me voy a ir, porque nadie me respeta, yo seré pintor, tengo que empezar y pinto dónde puedo…Nadie me entiende…Nadie me quiere…Pues no me vienen a buscar, me voy a casa.
Su madre no ha salido de casa detrás de él y no sabe qué hacer, ella le está espiando tras las ventanas. Pero le deja a ver que hace.
Vuelve a entrar en casa, ella arrepentida ya, como siempre, le coge y le sienta en la silla, la comida está en la mesa.
_No voy a comer
_Pues si no comes te vas a tu habitación
_Vale, me castigo yo mismo, se vuelve a ir a la habitación, cuando van a buscarle está en la cama castigado sin comer, hasta que se levante.
Al día siguiente le da tanta vergüenza lo que ha hecho que no quiere ir en el autobús, su madre le da unas toallitas para que intente limpiar su gran obra maestra y así le perdone la monitora. Cosa que con su cara de bueno y su labia consigue rápidamente.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿qué te ha parecido esta historia? ¿cuál te gusta más?