martes, 2 de octubre de 2012
ANDRES JONES
Andrés fue a ver la película "Tadeo Jones". Le encantó. A sus padres también. Tarde de sábado entretenida, y... la mañana del domingo más aún. Cuando Andrés salió del cine ya tenía una idea en la cabeza, para cuando llegó a casa se animó y dijo todo serio: _Yo creo que deberíamos hacer algo y tiene que ser mañana. Vamos a explorar alguna cueva, que quiero encontrar algún diamante. Su padre se queda pensando y responde enseguida: _Está bien, vamos a ir a Peña Careses. Hay unas cuevas allí, iba yo cuando era pequeño con mis amigos y te voy a llevar. Al día siguiente, cogieron una mochila, ropa de repuesto, linternas y tempranito se fueron a la aventura. Encontraron en la entrada de la cueva una cabra y un zorro, muertos y apestosos, más adelante un montón de murciélagos que salían volando en todas direcciones en cuanto veían la luz de las linternas, por lo que había que ir agachándose a cada rato. Las flechas y notas que había pintando el papá en las paredes con sus amigos estaban aún allí, después de treinta y dos años, por lo que no se sabe a quien le hizo más ilusión si al padre o al hijo el haber ido. Para entrar tuvieron que arrastrarse, pero dentro había sitios en los que casi no pasaban ni a gatas, con lo cual, la mezcla entre barro, excrementos de murciélago y de ratones acabó decorando la ropa que llevaban puesta...pero fué la mejor aventura de su vida. Cuando al final salieron de allí y se fueron a cambiar Andrés le pregunta a su padre: Papá, ¿tú crees que esta experiencia reforzará nuestro escudo padre-hijo?. Su padre muy serio le mira y le dice: Por supuesto hijo, por supuesto.
En las imágenes, se puede ver la entrada de la cueva y la salida, se aprecia el decorado del pantalón, el del polar era tan maravilloso que se lo había quitado su padre para que no perdiera el "matiz".
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