Los niños del colegio de Andrés pintaron un montón de huevos de gallina. Una tradición polesa que además es fiesta de interés nacional. Se pintan los huevos con motivos asturianos y se venden, ese día los niños no tienen colegio, pero antes de las vacaciones de semana santa hicieron un día de güevos pintos para ellos, vendían lo que habían hecho en el cole, y lo que sacaban iba a una hucha para una buena causa, en este caso la colecta era para los pequeños del terremoto de Haití que se quedaron sin nada.
Dos días antes Andrés llegó a casa diciendo que le tenían que ir a comprar un huevo y quería por lo menos 100 euros por él. Y que era para su hucha.
Al día siguiente llegó la nota en la que avisaban del evento a los padres y cómo sería el horario y para quien el dinero. Se lo explicaron al niño, pero él les respondía que a “esos” no les conocía de nada para darles dinero. Que estaba mejor en su hucha. Al final parecía convencido y lo dejaron, y a la mañana siguiente de 10,30 a 11,30 allá que se fueron Conchi y Avelino a comprar los huevos de su hijo. Cuando llegaron vieron que ya estaba medio llorando y le llamaron. Pensaba que se habían olvidado de él. Pobrecito. En cuanto les vio se olvido de todo y corrió hacia ellos, les dio un beso y enseguida les trajo un huevo.
_ ¿Cuánto me das por el huevo?, le dice a su mamá
_ Te doy 5 euros
_ ¿Cuánto me das por el huevo?, le dice a su papá
_ Pues yo sólo tengo cuatro
_ ¿Cuánto me das por el huevo?, le dice a una señora que está allí al lado
_ Yo te doy un euro
_ Mami, te lo tengo que dar a ti que eres la que más pasta tiene
La madre lo coge, y a los 10 segundos llega Andrés con un huevo nuevo
_ Mami, ¿cuánto me das ahora?
_ Pues ya sólo me quedan tres euros
Sigue preguntando aquí y allí, al final se lo trae a la madre de nuevo. Cuando ella ve que se acerca la hora de entrar de nuevo en el cole, se lo dice, y el niño quiere darles un abrazo antes de entrar, así que se van a una esquina dónde lo pueden coger y achuchar un poquitín. Allí está Marián. Cuando la madre se separa del pequeño, la profesora le dice:
_ ¡Vaya elemento que tienes en casa!
_ ¿Por qué?
La profesora empieza a explicarle la madre lo ocurrido. Estaban diciéndoles a los niños como sería y para qué causa destinarían el dinero recogido, entonces Andrés se levanta muy serio y le dice:
_ Entonces, ¿esto es para los que no tienen dinero?
_ Claro, Andrés, es una buena causa, para la gente que no tiene nada
_ Pues entonces, ¿por qué en vez de dárselo a esos de Tahití, que no los conocemos de nada, no se lo dais a mi madre que siempre me dice que no tiene un duro?
A la pobre madre casi le da algo, pero él es así
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