UN ESTADO DE ANIMO
OTOÑO
Las hojas caen,
al son de la música del viento;
sus cálidos colores
recuerdan
los ya lejanos días de verano.
Al llegar al suelo,
retornan de nuevo
a sus ramas adoradas
elevando el vuelo,
venciendo encrucijadas,
sintiéndose pichones
de suaves facciones,
haciendo la corte
a sus antiguos consortes,
que de mal talante
cual despechados amantes
las abandonan,
a su suerte,
sin importarles nada
la mismísima muerte,
que se avecina rauda.
Las hojitas,
tristes,
todavía insisten
en acostarse en el regazo
de quien no les hace caso,
y al fin,
van pereciendo,
para no seguir sufriendo
tan terrible fracaso
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