EL CEREZO

En el jardín hay un cerezo dormido, pero parece muerto.
Este otoño comenzó a sentirse apático, y la dejadez se apoderó de su espíritu.
La vida, cansada de verle abúlico y desastrado, decidió que lo mejor sería que se tomaran un tiempo para reflexionar sobre su relación, y se marchó de vacaciones, dejándole en un estado de abatimiento que hizo que se fuera consumiendo poco a poco hasta que acabó por convertirse en lo que es ahora: el aletargado esqueleto de un cerezo; una osamenta de madera clavada al suelo, que sólo espera que regrese la vida.

Este escrito pertenece al libro escrito por "el Robe", del grupo musical extremoduro