martes, 6 de julio de 2010
FRIO Y CALIENTE
Cómo siempre Andrés se aburría y entonces a su madre se le ocurrió que podían jugar a la gallinita ciega, no estaba muy convencido, porque no le gusta perder nunca, y claro, en una habitación tan pequeña, siempre cae alguno de los que están jugando más bien pronto que tarde, y pensaba que el que peor lo iba a hace sería él. Jugaron un ratito, y después decidieron cambiar de juego porque se aburrían, la idea era que dos salían de la habitación y él que se quedaba tenía que guardar una bola bakugan dorada que era el tesoro que los que estaban fuera debían de encontrar a base de pistas que el que la había guardado les daba, frío y caliente. Cuando le tocó el turno a Andrés la bola no estaba por ningún lado. ¿Qué había pasado? Pues que para que sus padres no encontraran la bola, y poder ganar él se la había metido en el bolso y siempre la pista era frío, claro, así no hay manera.
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