miércoles, 7 de julio de 2010

CEREBRO DIFERENTE

Un día de octubre, ya al final del mes, Andrés y sus padres se dirigieron a los cementerios donde están enterrados los abuelos del pequeño. Dejaron las flores que llevaban en Pola, donde están los abuelos por parte de padre y luego se fueron rumbo a Carbayín donde está la tumba de su abuela materna Berta, y le dejaron más flores. A la vuelta su madre iba riñéndole en el coche por haberse portado mal. El niño iba hablando, como siempre, sobre las células y otras historias, hasta que se queda callado de repente y dice después de pensar un rato:
_ Mami, los humanos, ¿tenemos todos el cerebro diferente, a que sí?
_ Sí, claro
_ Pues el tuyo debe de ser de gorila, porque te pasas el día gruñendo.
Así que, después de esto, su madre casi se muere de la risa de las ocurrencias, lo peor es que su padre iba conduciendo el coche, y ¿cómo no?, apoyó totalmente el punto de vista de Andrés.

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