Un fin de semana cualquiera, del mes de octubre del año que nos ocupa o que ocupamos, según se mire.
Hora: 17,45.
Personajes espiados: 3, edades comprendidas entre los 4 y los 6 años, responden a los nombres de Iker, Andrés y Deva.
Espía: madre del susodicho Andrés.
Situación: los sujetos se encuentran en la habitación de uno de ellos, hablan de como se escriben las palabras, lo que pone al espía en guardia, es algo sospechoso, se dirige rápidamente a su puesto de vigilancia detrás de la puerta y oye la siguiente conversación:
_Yo creo que eso es una hache, dice la chica del grupo
_Sí, h y después i, contesta Iker con la tiza en la mano y delante de la pizarra
_Vale, pues eso ya sabemos como se escribe, ¿seguimos con otra palabra?, apremia Andrés, no sea que venga alguien.
El espía tras la puerta piensa que la situación es peor de lo que creía en un principio. Pero se mantiene a la espera.
-Cuando vengan hay que quitar esto de enmedio para que no se enteren
_Sí, porque si no, nos la cargamos, le responde Andrés a su primo
_Sigue Iker, vamos, vamos...¿la siguiente cual es?, dice Deva
El espía entra de repente antes de que puedan borrar la pizarra.
Y encuentra escrito, muy bien por cierto, en letras gigantescas
HIJO DE PUTA
Conclusión: cuando se reúnen tres niños pequeños nunca, nunca, nunca traman nada bueno, siempre hay que estar alerta, y cuanto más parezca que la situación es normal, más peligrosa puede resultar, al menos en el caso de estos tres muchachitos
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