La madre y el padre de Andrés se levantaron temprano y se fueron a hacer unas gestiones a su pueblo.
Antes de irse y para que el niño no se moviera de casa le dijeron: quédate aquí y no te muevas, cuida de gÜelita que está en la cama.
Después fueron a buscar al abuelo Goyo y le dijeron que se iban, a lo que el respondió: no os preocupeis que llevo al burro fuera, y ahora mismo voy para casa con Andrés.
Ellos se fueron tranquilos y en media hora ya estaban de nuevo en casa, porque había que llegar antes de que se levantara la abuela.
Cuando la madre fue a decirle que ya estaba en casa se encontró un papel del ayuntamiento encima de la mesa.
_¿Qué es esto?, le dice a su padre
_No lo sé, responde este
_Mami yo sí lo sé, dice Andrés
_¿De donde lo sacaste?
_Vino un señor y me preguntó por papi, y me dio el papel, lo cogí y lo puse ahí para que lo vierais
_Pero ¿cómo se te ocurre abrir la puerta? Te he dicho miles de veces que no abras la puerta a desconocidos
_Pero este señor no era un desconocido, mami, se sabía muy bien el nombre de papá, así que seguro que nos conoce.
_¿Y que te dijo?
_Que si estaba solo, y yo le dije que no, que estaba con mi abuelita, que estaba malita en la cama y la tenía que cuidar
Con lo cual a los mayores, casi les da algo, porque ¿qué pensaría el pobre hombre que vino a traer la notificación del ayuntamiento?
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