martes, 10 de agosto de 2010

REBOZADO INTEGRAL

Día de los Guevos pintos, Andrés se viste de aldeano. Vienen los primos, Iker y Deva a pasar el día con su padre. Como la abuela Felisa aún está convaleciente de su caída, la madre no puede ir a la Pola, Andrés se va con su padre, y allí se encontrarán más tarde con la familia. Dan un paseo para ver el ambiente de fiesta y se vienen a comer. Después de jugar un poco, los primos y el tío se van, así que Andrés se queda solo. Su madre friega, y el resto de la familia está en la cama durmiendo la siesta, con lo cual el niño está solo, jugando fuera, su madre lo escucha por la ventana, y como no para de hablar, le tiene controlado aunque sea de oídas. Le siente reír después de un rato, mira por la ventana y el rebozado está en su punto. Mientras jugaba se le había ocurrido echarse a rodar por la huerta del abuelo Goyo, el único inconveniente era que el día anterior había abonado la tierra para poder sembrar, con estiércol de vaca, así que Andrés era una croqueta muy original. Su madre le dijo que pasara a darse una ducha, después de pegarle una buena bronca, pero por el camino, al niño no se le ocurre otra cosa que coger un montón de ceniza que encontró y ponérsela de sombrero, así que al final terminó con otra buena riña, en la ducha y castigado para no variar.

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