lunes, 23 de enero de 2012
SINCERIDAD BRUTAL
Andrés acaba de despertarse y como siempre llama a su madre para que le ayude a vestirse para ir al colegio.
Ella le da los buenos días y le achucha un poquito como todos los días. Al niño le gustan los "besos de cuellos", que consisten en abrazarse un ratito y juntar un cuello bien fuerte contra otro. Es un ritual que vienen practicando todas las mañanas desde que el pequeño empezó a ir a preescolar. A su mamá le daba mucha pena que se fuese en el autobús tan pequeñito y le agarraba bien fuerte antes de vestirle para que él entendiera que estaba siempre allí para él.
En esto estaban cuando de repente Andrés le pregunta a su madre:
_Mami, ¿cuantos años tiene papito?.
_Pues acaba de hacer 45, ¿por qué?.
_¿Y con 45 años ya es tan viejo?.
_...A mi no me parece que sea tan viejo
_¿Y tú, cuantos tienes tú?.
_Tengo 41, ¿te parece también que estoy vieja?
_No mami, tú no estás vieja, sólo estás gorda.
Y se queda tan ancho, sin despeinarse, o en este caso sin haberse peinado siquiera, acaba de alegrarles el día a ambos progenitores por igual, para que no se enfade ninguno.
Así es Andrés
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